viernes, 13 de julio de 2012

Groenlandia (6): Qulissat, pueblo minero abandonado

Nos levantamos con cuatro grados de temperatura (Brrr! Frío en verano!) y niebla. El Fram avanza con lentitud, como de puntillas. Se diría que teme la deriva incierta de los icebergs, hasta que fondeamos enfrente de un pueblo minero abandonado: Qulissat, en la isla de Disko.


Son una cincuentena de casas que parecen acongojadas entre la niebla y el mar, en una pendiente que culmina en la entrada de la mina. El silencio sobrecoge: ya nadie vive aquí. El asentamiento se fundó en 1924 y se abandonó en 1974 porque la extracción del carbón ya no era rentable. Se hace extraño ahora caminar entre sus casas maltrechas que sólo muy de vez en cuando habitan algunos cazadores.


Jimmy, uno de los guías el Fram, lleva un fusil en la espalda. "Es por los osos", me dice, "aunque no hay muchos por aquí. No es obligatorio, como en las islas Svalbard, pero hace sólo una semana vieron tres cerca de la capital, Nuuk. Aquí hay que estar siempre alerta". Tiene razón: ésta es una tierra en la que la impresionante naturaleza te invita a no bajar la guardia. Aquí llegaron a vivir hasta 1.200 personas, entre ellas el actual primer ministro de Groenlandia, Kuupik Kleist, nacido aquí. Pero ahora, en Qulissat sólo reinan la desolación y los espíritus.


Me acuerdo, paseando por Qulissat, de Pyramiden, la ciudad rusa abandonada de las islas Svalbard. Pero allí todo era más grande, más planificado, más urbano, más comunista, empezando por el busto de Lenin que preside la calle principal.


Son dos mundos distintos, pero ambos árticos y mineros. En Qulissat domina un ambiente más individual, de pioneros, de casas de madera que se están cayendo con el tiempo y que se llevan la memoria de las familias que las habitaron.


Cuando nos vamos, tengo la sensación de que no he visto suficiente, y pienso que sería interesante pasar aquí unas cuantas noches, aunque sólo sea para escuchar el silencio... o sentir las voces del pasado que me ayudarían a reconstruir una historia olvidada.

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