lunes, 17 de diciembre de 2012

Un monasterio de niebla, lluvia y tiempo congelado



El monasterio de Rila es el más grande y el más famoso de Bulgaria. Está situado en los bosques de las montañas de Rila, a 120 kilómetros de Sofía y a 1.147 metros de altura, en medio de un paisaje mágico regado por el río Rilska. Lo fundó en el siglo X un ermitaño llamado Juan de Rila, patrón de Bulgaria, y son muchos los que peregrinan hasta allí para rezar o para pedir deseos al icono milagroso de Santa María Osenovitsa, del siglo XII.   
El monasterio, tal como lo vemos hoy, data del siglo XIX, ya que fue destruido por un incendio en 1833. Al reconstruirlo, los arquitectos optaron por añadir un piso a la galería que lo rodea y por engrandecer la iglesia. Se ganó espacio, pero se perdió encanto. A los frescos les falta la pátina que dan el tiempo y el humo de las velas, y la madera de las galerías es demasiado nueva.
Un viaje a Rila siempre recompensa, ya que el lugar recuerda los monasterios de la península monástica del Monte Athos, protegidos por gruesas murallas y encerrados en sí mismos, como si en ellos el tiempo no pasara. Ahora, en otoño, los jirones de niebla, la lluvia que no cesa y el amarillo de las hojas de los árboles le otorgan además un encanto suplementario, como de otro mundo.

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