viernes, 13 de septiembre de 2013

Los monjes más viejos de Athos



De todos los monjes de Athos, habrá en total unos dos mil, los que más me emocionan son esos monjes ancianos que avanzan muy lentamente, pasito a pasito y apoyados en su bastón, para desplazarse por las distintas dependencias del monasterio. Apenas si hablan con nadie, viven encerrados en un mundo propio que es imposible conocer.
Los hay en todos los monasterios. Conviven con los monjes más jóvenes, pero no parece que compartan mucho con ellos. Asisten a los actos religiosos con devoción callada y oran en silencio ante los iconos más milagrosos. Cuando terminan, besan el icono y abandonan el katholikon sin pronunciar palabra.
Cuando mueren, a los monjes los entierran en el cementerio fuera murallas, sin ataúd. Su cuerpo debe tocar directamente la tierra para recordarnos que no somos nada. Al cabo de cuatro o cinco años, los desentierran, lavan los huesos y los amontonan en el osario colectivo. Sic transit gloria mundi.

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