domingo, 2 de febrero de 2014

Las bellas montañas de Creta



Lo que me gusta de Creta es que es una isla de mar y montaña. A diferencia de las otras islas griegas, en Creta hay picos de más de dos mil metros, como el Monte Ida, de 2.460. Si le añadimos los más de mil kilómetros de costa, la oferta es inmejorable. En un coche alquilado puedes pasar de un lado al otro de la isla sin problemas, aunque si lo prefieres puedes perderte por las maravillosas Montañas Blancas.
La montaña, en Creta, siempre es atractiva. Lo es aventurarse por el torrente de Samaria o por los alrededores del monte Ida, donde el escritor británico Patrick Leigh Fermor protagonizó una hazaña durante la Segunda Guerra Mundial. En 1944 se lanzó en paracaídas sobre la Creta ocupada por los alemanes, entró en contacto con la guerrilla y formó un comando que consiguió secuestrar cerca de Cnosos al general alemán Heinrich Kreipe. Siguió después una osada fuga a través de las montañas hasta conseguir llegar al otro lado de la isla, donde embarcaron hacia Egipto. 
La proeza del británico tiene su momento más emotivo cuando el general empezó a recitar en latín, cerca de la cueva donde dicen que creció Zeus, una oda de Horacio, y Leigh Fermor la terminó en el mismo idioma. Eran otros tiempos, unos años en que tanto los generales como los espías conocían a fondo la cultura clásica.

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