jueves, 22 de mayo de 2014

Una habitación con vistas en Tórshavn



Me gusta el Hotel Føroyar, donde estoy instalado en Tórshavn, la capital de las islas Feroe. Me gusta porque se encuentra en las afueras, a una altura desde que la que se divisa una buena vista de la ciudad, con las casas de colores rodeando el puerto y la isla de Nólsoy enfrente, con una silueta que recuerda la de una ballena. El hotel tiene solo dos plantas y está perfectamente encajado en el paisaje, con hierba en el tejado y ovejas que pacen alrededor.
En Tórshavn viven unos 15.000 habitantes. Es una ciudad pequeña que puedes recorrer a pie. El puerto y la pequeña península de Tinganes son las partes más llamativas. Las casa de Tinganes, de madera pintada de rojo, parecen sacadas de un pueblo, pero son en realidad antiguas casas de comerciantes que el Gobierno ha restaurado para instalar en ellas los ministerios. No lo parece, pero desde aquí se llevan las riendas de las Feroe, unas islas que no creo que tarden en independizarse de Dinamarca 
En los bares de Tórshavn se escucha música cuando cae la tarde. Música folklórica, música de jazz, música rock… En las Feroe tienes la sensación que la música es importante para sus ciudadanos. La música y el tiempo (hoy sopla un fuerte viento y está nublado) son los principales temas de conversación en las islas.

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