sábado, 31 de mayo de 2014

Navegación y música en las Feroe



Dieciocho islas dan para mucho. Por tierra resulta hipnotizante ir saltando de isla en isla, a través de túneles o puentes, para descubrir la belleza inacabable de los fiordos de los Feroe; por mar, a bordo de un velero, puedes ir incluso más allá para contemplar el vuelo ingrávido de las aves, los nidos de los acantilados, la fuerza de la corriente del Golfo y grutas que ocultan una magia como de otro mundo.
En una profunda gruta de la isla de Hestur, el músico Kristian Blak nos regaló un recital en el que su música experimental se aliaba a la perfección con la intensa oscuridad y el murmullo de las olas. Desde lo alto de unas rocas, oculto a las miradas, Blak consigue que su música se convierta en una experiencia casi mística.
Por la noche fuimos a ver a Kristian Blak a un bar de la capital, donde actuaba con un grupo de jazz. Era otra cara del maestro y la muestra de que en las Feroe la endogamia siempre está a la orden del día.

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