viernes, 3 de mayo de 2013

Tatev, un monasterio perdido entre las nubes



La llegada a Tatev, un maravilloso monasterio del siglo IX situado en lo alto de un acantilado de basalto, no muy lejos de la población armenia de Goris, no pudo ser más inquietante. Había tanta niebla en el valle que surgió la duda de si funcionaría el teleférico bautizado con el poético nombre de Wings of Tatev. Al final se puso en marcha y avanzó rasgando los jirones de niebla para mostrar retales de un bello paisaje de montaña rasgado por el cañón del río Vorotan. Verde sobre verde y nubes que esporádicamente velaban el paisaje, hasta que de repente surgió el campanario del monasterio dominando la montaña y la historia.
No había nadie en el interior del recinto amurallado. Sólo silencio y muros historiados que hablan de cuando, en la Edad Media, Tatev era una prestigiosa Universidad que albergaba a más de 500 monjes. Ahora sólo quedan un par de monjes en el monasterio, un par de monjes que localizamos por sus bellos cánticos en el interior de una capilla repleta de humo de incienso y de mística. Fue emocionante escucharles en aquel ámbito apartado del mundo, como si levitaran sobre los bosques de Armenia
De las muchas dependencias de Tatev me quedo con una misteriosa columna pendular que tenía la virtud de avisar cuando venía un terremoto o cuando se acercaban los invasores. Mide ocho metros de alto y está coronada por una cruz de piedra. Cuando la desplazas a un lado, recupera de inmediato su posición. Misterios de Tatev, misterios de la Armenia profunda.

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