lunes, 18 de noviembre de 2013

La otra dimensión de la fauna africana



En África los animales viven en otra dimensión. Cuando te cruzas con una manada de elefantes en Masai Mara te das cuenta de que los animales europeos no tienen nada que ver con los africanos. Pesan al nacer unos 120 kilos (no está mal para empezar), en la edad adulta comen hasta 200 kilos por día y pueden llegar a pesar 10.000 kilos. Es, en resumen, un mamífero de peso… Y, sin embargo, cuando me cruzo con ellos en África lo que me inspiran es ternura. Ya sé que hay elefantes agresivos que han volcado 4x4 y matado a personas, pero su andar cansino y su manera pausada de comer la hierba hacen que me parezca un animal entrañable.
Por supuesto que las cosas se ven de otro modo cuando estás en un 4x4, con el motor en marcha y preparado para largarte al menor síntoma de peligro. En Amboseli, otro parque de Kenya, y en Chobe (Botswana) llegué ver manadas de 200 elefantes, con lo que la sensación de estar en otra dimensión aumentó unos cuantos grados. También me inspiran ternura las jirafas, o las demasiadas cebras que los turistas fotografían sin cesar. 
¿Cómo es posible que una jirafa pueda medir casi 6 metros de altura y pesar 750 kilos? No parece sostenible, para utilizar un palabro de moda. Pero allí están, caminando tranquilamente junto al 4x4 o agachándose para comer las ramas altas de las acacias. ¿Y las cebras? Bueno, en este caso el tamaño no es lo que importa, si no el número. Van siempre en grandes manadas, igual que los ñus, como si las regalaran en un Todo a Cien, con su vestido de rayas y el temor a flor de piel, prestas a largarse corriendo al más mínimo ruido. No, tampoco creo que ni las jirafas ni las manadas de cebras sean sostenibles, pero ahí están. África da para esto y mucho más. Otra dimensión.

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