jueves, 23 de febrero de 2012

Nueva Zelanda y "El Señor de los Anillos"


A medida que viajas por Nueva Zelanda te vas dando cuenta de que todo el país es un gran plató en el que se rodó El Señor de los Anillos. Lo sientes cuando penetras en los bosques de árboles y helechos gigantes, lo ves en las zonas volcánicas de Rotorua o Tongarino (la tierra de Mordor), lo confirmas en el valle de Hutt, en las cercanías de Wellington, y lo ratificas en Matamata, donde hasta pueden visitarse las casas de los hóbits.

            Peter Jackson lo tuvo fácil al elegir escenarios para el rodaje de El Señor de los Anillos. Nacido neozelandés, conoce a la perfección su país y sabía muy bien, por tanto, que en él pueden darse los paisajes más variados, muchos de ellos ligados a una naturaleza casi virgen y a un mundo onírico que encaja a la perfección con las descripciones de Tolkien.
            Los paisajes citados en el primer párrafo se refieren todos a la isla del Norte, pero también en la del Sur se sigue repitiendo una sensación de déjà vu que proviene de haber visto El Señor de los Anillos. Los paisajes de Golden Bay, de Queenstown, de Glenorchy, de Te Anau o de los Mavora Lakes te remiten directamente a la película y, consecuentemente, a la novela de Tolkien.
            Éste es otro de los alicientes de un viaje a Nueva Zelanda. Pero lo realmente bueno es que todavía hay más, muchos más.

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